Los valores en la empresa:
Quizá por una mala herencia y por sus malas prácticas, la tarea comercial siempre ha sido mal vista a los ojos de muchas personas.
Por suerte y desde hace ya algún tiempo, hoy podemos decir que este oficio ha pasado a tener un buen proceder moral dentro y fuera de las organizaciones, por lo menos en la mayoría de los casos.
Y estoy convencido que a muchos de nosotros nos unen los valores humanos dentro de la empresa, intentando hacer las cosas no sólo bien, sino cada vez mejor.
Del respeto, la confianza, la lealtad y los principios éticos en la empresa trata hoy el blog, y de poner los valores de los que tanto se habla en práctica, para conseguir el éxito personal y el colectivo, no sólo en la función comercial, sino en el desarrollo general de cualquier corporación.
.-Pasemos a la práctica:
Las empresas que pretenden dar un salto de calidad, normalmente, se concentra en los productos, los servicios, las estructuras, los sistemas, la tecnología y como no, el éxito de sus ventas. Muchas incluso se limitan sólo a eso.
Pero las más modernas deben tratar de desarrollar mejores relaciones con sus empleados, proveedores, clientes, usuarios, consumidores… y tener muy en cuenta su relación con la sociedad.
Cada una de esas relaciones debe basarse en la práctica de ciertos valores, sin los cuales, las mejoras serían imposibles.
El ser humano es el principio, el medio y el fin de cualquier proceso de transformación, tanto en la vida, como en la empresa. La unión hace la fuerza, y gracias a esa unión, somos capaces de superar las situaciones difíciles.
“No trates de convertirte en una persona de éxito, sino más bien en una persona de valores”, decía Albert Einstein.
Y cada uno de esos valores, como entenderás, tienen una gran importancia.
Por ejemplo, el respeto, el apoyo, la colaboración y el cuidado que los trabajadores van a percibir en los actos de sus “jefes” en relación a ellos.
Ellos buscan la justicia, la equidad, la imparcialidad en su puesto y lugar de trabajo. Y buscan también la credibilidad en las acciones de sus superiores. Quieren percibir las buenas prácticas en la integridad personal.
¿Sabes a qué lleva eso? Al buen orgullo. Al orgullo de trabajar para una compañía sintiendo los colores corporativos como si de un gran equipo se tratase. Porque de eso se trata, de hacer equipo, de conseguir el compañerismo. Seguro que me sigues.
Estoy totalmente convencido que si una empresa sigue estas directrices internas, conseguirá mayores resultados.
Por ejemplo, gracias al buen hacer de sus metodologías, los nuevos candidatos a las vacantes laborales están más cualificados, gracias a la buena fama que generará el propio entorno laboral.
Muy probablemente la rotación de sus empleados será menor, ya que pocos serán los que quieran irse.
Se generará menos estrés con la consiguiente reducción en costes para la empresa. ¿Por qué? Las bajas cuestan una fortuna anual a las compañías. La mala gestión de los equipos humanos, y las consiguientes bajas, genera un coste invisible en productividad que muchas veces no cubren las “nuevas incorporaciones”, por buenas que sean… la experiencia es un grado!
Con las buenas prácticas y la ayudada de la motivación “real”, habrá más innovación y creatividad. Gracias a la ausencia de la presión, la creatividad fluye mejor. Y todos ganamos, ya que paralelamente aumentarán los niveles de satisfacción y fidelidad de los clientes. Ellos lo perciben. Seguro que estás conmigo.
En definitiva, ninguna organización es más fuerte que la lealtad de sus miembros a los principios en los que se fundamenta. Es evidente que la imagen que una organización muestra al mundo no puede ser distinta de la suma de las imágenes de las personas que la representan… dentro y fuera de sus instalaciones.
A día de hoy, muchas empresas se están sumando a lo que podríamos señalar como “una nueva cultura empresarial”.
Si eres empleado, organízate para el cambio. Si eres empresario, organiza el cambio.
Piénsalo.






